Una sola persona al frente, un plan escrito con plazos, y una novedad que cambia las reglas: reformo o pongo a punto tu vivienda antes de venderla y lo pagas el día de la compraventa.
El comprador la ve repetida, con fotos distintas, a precios que no coinciden y sin nadie que responda de ella. Cada anuncio duplicado le quita valor a tu vivienda antes de que nadie la visite.
En exclusiva ocurre lo contrario: un solo anuncio, una sola voz y una sola persona que conoce la casa de memoria y responde por ella. El comprador percibe seriedad, y la seriedad se paga.
«Hablas conmigo, siempre. No hay comercial de turno ni oficina que te pase de mano en mano.»
La persona que valora tu casa es la que hace las visitas, negocia la oferta y te acompaña a la notaría.
Los compradores visitan cuando pueden. Estoy disponible sábados y domingos.
Antes de proponerte una visita, hablo con el comprador: qué busca, cuánto puede pagar y si necesita hipoteca.
Mis honorarios son un porcentaje del precio final más IVA y se abonan en la notaría, con cargo al precio. Todos los gastos de comercialización corren de mi cuenta.
Todo queda escrito en el encargo con su plazo. Es mi compromiso a cambio de tu confianza.
Interior, exterior y parcela, con fotógrafo. La primera impresión del comprador se decide en tres segundos, en la pantalla de un móvil.
El comprador recorre tu casa desde su sofá. Quien pide visita después ya viene convencido de la distribución.
Los metros quedan claros. El comprador coloca sus muebles mentalmente y eso es empezar a comprar.
Publicación destacada en los grandes portales, web propia, redes y campaña de pago. O, si prefieres discreción, tu casa se mueve en mi cartera privada.
Compradores e inversores con los que ya trabajo, más una red de agentes colaboradores.
Los tramito y los pago yo, incluidas las tasas. Se emiten a tu nombre y son tuyos.
Visitas, comentarios de los compradores, interés real y ofertas. Además, un panel en línea donde lo consultas cuando quieras.
Redacto el contrato de arras con el comprador y la señal se ingresa directamente en tu cuenta. Propongo notaría, preparo la documentación y te acompaño a la firma.
Una casa con la cocina de 1990 se vende a precio de 1990. Un piso con humedad en el techo se vende con descuento por el miedo del comprador, no por lo que cuesta arreglarlo. Ahora no tienes que ponerlo tú.
Visito tu casa y te propongo qué merece la pena tocar. Mi empresa de reformas de confianza presenta un presupuesto cerrado. Si te convence, firmas el contrato de obra y el precio queda aplazado hasta la venta.
Coordino a los operarios, sigo la obra, te informo por escrito de cada avance y te convoco a la recepción.
El importe de la obra se liquida el día de la escritura, con cargo al precio de venta, igual que mis honorarios. Todo queda reflejado en las arras.
«El comprador no compra lo que la casa es. Compra lo que le hace sentir en los primeros treinta segundos.»
Me das un mes para demostrarte cómo trabajo. Pasado ese tiempo, decides tú si continuamos: es tu elección.
Y lo hago con dos ventajas: cuento con financiación propia y filtro a los compradores antes de cada visita. Así solo enseño tu casa a quien puede comprarla y evitamos que la venta se caiga por problemas de hipoteca.
Valoración sin coste y sin compromiso. Te digo qué precio pide el mercado y qué haría yo para llegar a él.
Empezamos con un mes de prueba, con mis compromisos escritos y sus plazos. Si te gusta cómo trabajo, seguimos; y lo resuelves cuando quieras y sin penalización.
Fotos, tour, plano, difusión y cartel. O en mi cartera privada, si prefieres que sea discreto.
Déjame tus datos y te llamo yo para acordar una visita. Solo trabajo casas que he visto en persona.